El magnesio es un elemento químico de símbolo Mg y número atómico 12. Es un sólido gris brillante que se parece físicamente a los otros cinco elementos de la segunda columna (grupo 2 o metales alcalinotérreos) de la tabla periódica: todos tienen la misma configuración electrónica en su capa exterior, lo que produce una estructura cristalina similar. Es el noveno elemento más abundante del universo.
El magnesio tiene dos electrones de valencia ([Ne] 3s²) que cede con facilidad para quedarse con el octeto del neón: actúa casi siempre como +2 en enlaces iónicos o polares, con electronegatividad baja (1,31). Es menos reactivo que los alcalinos porque su segunda energía de ionización es mayor y se protege con una capa de óxido, pero una vez iniciado arde con llama cegadora. Su catión pequeño y muy hidratado (Mg²⁺) es el que participa en la clorofila y en cientos de enzimas.
2 Mg + O₂ → 2 MgO
Arde en el aire con una llama blanca cegadora (unos 3.100 °C) dando óxido de magnesio. La luz es tan intensa que se usó en flashes fotográficos y bengalas; mirar la llama daña la vista.
Mg + 2 H₂O → Mg(OH)₂ + H₂
Con agua fría reacciona lentamente por su capa protectora de óxido, pero con vapor o agua caliente produce hidróxido y libera hidrógeno. El agua no apaga un fuego de magnesio: lo aviva.
3 Mg + N₂ → Mg₃N₂
Calentado en nitrógeno forma nitruro de magnesio, algo que pocos metales logran por la fortaleza del N≡N. Al añadir agua, el nitruro libera amoníaco.
2 Mg + CO₂ → 2 MgO + C
Arde incluso en dióxido de carbono, arrancándole el oxígeno y dejando carbono. Por eso los extintores de CO₂ están prohibidos en fuegos de magnesio: solo valen arena seca o polvo especial.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Óxido de magnesio | MgO | Refractarios de hornos, antiácidos y cemento |
| Sulfato de magnesio | MgSO₄ | Sales de Epsom, fertilizantes y medicina |
| Hidróxido de magnesio | Mg(OH)₂ | Antiácido (leche de magnesia) y retardante de llama |
| Carbonato de magnesio | MgCO₃ | Magnesita, deporte (tiza) y materiales ignífugos |
| Clorofila a | C₅₅H₇₂MgN₄O₅ | Pigmento de la fotosíntesis en todas las plantas |
El magnesio natural combina tres isótopos estables: magnesio-24 (²⁴Mg, ~79 %), magnesio-25 (~10 %) y magnesio-26 (~11 %), todos con doce protones. El ²⁶Mg, hijo del extinto aluminio-26, permite datar la formación de los primeros sólidos del sistema solar en meteoritos.
Es el octavo elemento de la corteza (~2,3 %) y el tercero disuelto en el mar (1.300 ppm). Aparece en la calcita, magnesita, olivino y carnalita, y como Mg²⁺ en el agua marina. Se obtiene por electrólisis del cloruro fundido o por reducción térmica (proceso Pidgeon), y cada vez más del agua de mar.
Joseph Black distinguió en 1755 la magnesia del cal, y Humphry Davy aisló el metal por electrólisis en 1808. Toma el nombre de Magnesia, región griega donde abundaba la magnesita. Su llama cegadora lo hizo estrella de la fotografía del XIX y de las bombas incendiarias de las guerras mundiales.
Aleado con aluminio forma metales ultraligeros para llantas, carcasas de portátiles, bicicletas y piezas aeronáuticas. Arde en bengalas, flashes y pirotecnia, y desoxida el acero y el titanio en metalurgia.
La leche de magnesia alivia la acidez; las sales de Epsom relajan músculos y abonan campos; la magnesita reviste hornos a 2.800 °C; y la clorofila, con su Mg central, sostiene casi toda la vida. Sin magnesio no hay fotosíntesis.
Es esencial: cofactor de más de 300 enzimas, estabiliza el ADN y regula músculo y nervios; su falta causa calambres y arritmias. La clorofila lo lleva en su centro. El exceso por suplementos provoca diarrea; el riñón sano elimina el resto.
El polvo y las virutas arden con facilidad y el agua o el CO₂ empeoran el fuego: solo arena seca o extintores clase D. Las quemaduras de magnesio son profundas por el calor extremo. El metal macizo, en cambio, es seguro al tacto.
Abundante y reciclable, con toxicidad baja. Su producción por electrólisis consume mucha energía, pero las aleaciones ligeras ahorran combustible en transporte. Las sales de deshielo de magnesio son menos dañinas que las de sodio.
Porque su combustión libera muchísima energía a unos 3.100 °C, y a esa temperatura el óxido incandescente emite luz blanca intensísima, rica en ultravioleta. Antes del flash eléctrico, los fotógrafos quemaban cinta de magnesio para retratar. Mirarla de frente puede lesionar la retina: su brillo no es decorativo, es energía concentrada. Aún hoy ilumina bengalas de emergencia visibles a kilómetros.
Todo: cada molécula de clorofila lleva un átomo de magnesio en su centro, y es él quien captura la luz solar para la fotosíntesis. Sin magnesio en el suelo, las hojas amarillean y la planta muere de hambre. Los fertilizantes lo incluyen como nutriente secundario. Cada bocado de verdura y cada respiración deben algo al Mg²⁺: la energía de casi toda la vida pasa por ese átomo verde.
Porque sus aleaciones son las estructurales más ligeras: un 35 % más livianas que el aluminio con resistencia comparable. Menos peso significa menos consumo en coches y aviones, y portátiles que no rompen la espalda. El truco es alearlo con aluminio, zinc o tierras raras, que frenan su corrosión e inflamabilidad. El metal que ardía en los flashes ahora vuela en aviones.
Casi: cada litro de mar lleva 1,3 gramos de magnesio, y ya hay plantas que lo extraen precipitando hidróxido con cal. Con 1.300 ppm es el tercer ion marino, una reserva prácticamente inagotable. El obstáculo es energético y económico, no geológico: hoy sale más barato minar dolomita. Si la energía se abarata, el mar será la mina de magnesio del futuro.
Porque el magnesio al rojo descompone el agua en hidrógeno, que arde a su vez, y el CO₂ en carbono y oxígeno que alimentan la llama: echarles agua o un extintor normal es echar gasolina. Solo valen la arena seca, que lo asfixia, o polvos especiales de clase D. Es la lección clásica de los bomberos: cada metal exige su extintor. Un cubo de agua convierte un conato en un infierno.
Solo si hay déficit: el magnesio regula la contracción muscular y su falta aumenta calambres y espasmos, algo común en deportistas y embarazadas. Pero si tus niveles son normales, el extra no da más rendimiento y en exceso causa diarrea. Plátanos, frutos secos, legumbres y cereales integrales suelen bastar. Ante calambres persistentes, mejor un análisis de sangre que automedicarse a ciegas.
Sulfato de magnesio hidratado, descubierto en los manantiales de Epsom (Inglaterra): un polvo amargo usado desde el siglo XVII como purgante, relajante muscular en baños calientes y fertilizante. La piel absorbe poco magnesio en el baño, pero el calor y el ritual relajan igual. En medicina se inyecta contra la preeclampsia y las arritmias. Un remedio clásico que la química moderna confirmó y dosificó.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.