El prometio, originalmente prometheum, es un elemento químico de símbolo Pm y número atómico 61. Todos sus isótopos son radiactivos; es uno de los dos únicos elementos seguidos en la tabla periódica por elementos con formas estables, distinción que comparte con el tecnecio. Químicamente, el prometio es un lantánido que forma sales al combinarse con otros elementos.
El prometio tiene cinco electrones externos ([Xe] 4f⁵ 6s²) y actúa casi siempre como +3, con electronegatividad muy baja (1,13) y enlaces de marcado carácter iónico. Es el único lantánido sin isótopos estables: toda su química debe estudiarse en muestras radiactivas que se desintegran. Como los demás lantánidos es muy electropositivo: se oxida en aire, reacciona con agua y se disuelve con facilidad en ácidos diluidos.
4 Pm + 3 O₂ → 2 Pm₂O₃
En aire se oxida con rapidez hasta óxido de prometio(III), rosado-violáceo. El calor de su propia desintegración acelera la oxidación superficial.
2 Pm + 6 H₂O → 2 Pm(OH)₃ + 3 H₂
Reacciona con agua liberando hidrógeno y formando hidróxido. La reacción debe realizarse en celdas blindadas por la radiación beta del metal.
2 Pm + 6 HCl → 2 PmCl₃ + 3 H₂
Se disuelve en ácidos diluidos dando sales rosadas de prometio(III). El cloruro es el punto de partida para separar Pm-147 del combustible gastado.
Pm₂O₃ + 6 HF → 2 PmF₃ + 3 H₂O
Con ácido fluorhídrico da fluoruro insoluble, útil para precipitar y purificar el prometio frente a otros productos de fisión.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Óxido de prometio | Pm₂O₃ | Fuente beta para baterías y fósforos |
| Cloruro de prometio | PmCl₃ | Separación desde combustible nuclear |
| Fluoruro de prometio | PmF₃ | Precipitación y purificación |
| Oxalato de prometio | Pm₂(C₂O₄)₃ | Intermedio de purificación radioquímica |
| Boruro de prometio | PmB₆ | Estudios de materiales radiactivos |
Ningún isótopo del prometio es estable. El más longevo es el prometio-145 (¹⁴⁵Pm), con 84 neutrones y unos 17,7 años de periodo. El más usado es el prometio-147 (¹⁴⁷Pm), emisor beta puro de 2,62 años que decae a samario-147 sin apenas gamma. El prometio-151 (¹⁵¹Pm, 28 horas) se emplea como trazador en investigación.
Apenas existe en la naturaleza: solo aparecen trazas fugaces por fisión espontánea del uranio-238 o desintegración de europio-151, del orden de picogramos por tonelada. Todo el prometio útil se produce artificialmente: por fisión de uranio-235 en reactores o por captura neutrónica sobre neodimio-146 hasta neodimio-147, que decae a Pm-147. Oak Ridge y Dimitrovgrad son los productores históricos.
La casilla 61 fue la última tierra rara en llenarse. Lo predijo Moseley por rayos X y lo buscaron decenas de falsos descubrimientos (florencio, ilinio). En 1945 Marinsky, Glendenin y Coryell lo aislaron por intercambio iónico entre los productos de fisión del Clinton Pile y lo anunciaron en 1947. Lo llamaron prometio, por Prometeo, que robó el fuego a los dioses: un nombre trágico y luminoso para un elemento que brilla por radiactividad.
Como fuente beta pura el Pm-147 alimenta baterías nucleares miniatura que convierten su desintegración en electricidad durante años sin recarga, para sensores remotos, equipos espaciales y marcapasos experimentales. Su calor de desintegración también se estudió como fuente térmica auxiliar.
Mezclado con fósforos de sulfuro de zinc produce pinturas y señales luminosas que brillan sin electricidad, alternativa al radio en esferas de relojes y paneles. Como fuente beta calibrada mide el grosor de láminas de papel, plástico y metal en líneas industriales sin contacto.
No tiene función biológica y es tóxico por partida doble: química de lantánido y radiotoxicidad beta. El Pm-147 se fija en hueso e hígado si se incorpora, por lo que su manipulación exige control dosimétrico y confinamiento total.
Su radiación beta de baja energía no atraviesa la piel intacta, pero ingerido o inhalado irradia tejidos internos. Se maneja solo en instalaciones autorizadas, encapsulado en acero, con blindaje acrílico, guantes y monitores. No existe en productos de consumo actuales.
No hay fondo natural significativo ni vertidos habituales: todo inventario es artificial e inventariado. Los residuos de Pm-147 decaen a niveles inocuos en unas décadas, pero hasta entonces se gestionan como residuo radiactivo de media actividad con trazabilidad completa.
El prometio es el único lantánido que no posee isótopos estables: todos sus átomos se desintegran con el tiempo y emiten radiación. Por esa razón, no se encuentra de forma natural en cantidades apreciables y el prometio utilizable se produce principalmente en reactores nucleares. Su isótopo más conocido, el prometio-147, emite partículas beta de baja energía, una radiación que puede aprovecharse en aplicaciones técnicas muy controladas.
Sí, el prometio es peligroso si no se maneja adecuadamente, porque su radiactividad puede dañar tejidos y aumentar riesgos para la salud ante exposiciones significativas. Sin embargo, no es un elemento presente en objetos cotidianos ni en el entorno doméstico. Su uso está restringido a instalaciones autorizadas, donde se emplea encapsulado, con blindaje, controles de dosis y protocolos estrictos de almacenamiento y eliminación.
Una batería nuclear de prometio es un dispositivo que convierte la energía de la desintegración radiactiva del prometio-147 en electricidad. No funciona mediante una reacción en cadena, sino aprovechando emisiones beta o el calor generado para alimentar circuitos de muy baja potencia. Estas fuentes pueden durar años sin recarga, por lo que se han estudiado para sensores remotos, equipos espaciales y aplicaciones médicas experimentales.
Su dificultad procede de su radiactividad y de la ausencia de isótopos estables. Cualquier muestra se desintegra continuamente, por lo que debe producirse, manipularse y almacenarse en condiciones controladas. Además, al ser escaso y requerir instalaciones nucleares para su obtención, no está disponible como un metal común de laboratorio. Esto limita su estudio químico y explica que sea uno de los lantánidos menos conocidos por el público general.
El prometio-147 se ha empleado en baterías nucleares miniatura, fuentes luminosas y medidores industriales de espesor. En las baterías, la energía liberada por su desintegración se convierte en electricidad para dispositivos que deben funcionar durante años sin recarga. En instrumentación, sus emisiones permiten medir el grosor de láminas y materiales. Sus usos actuales son muy especializados debido a su radiactividad, su escasez y la regulación estricta que rodea a los materiales radiactivos.
El prometio apenas existe de forma natural. Aunque pueden formarse trazas durante la desintegración de otros elementos radiactivos, su vida media es relativamente corta y desaparece rápidamente. Por ello, el prometio empleado en investigación o tecnología se obtiene artificialmente, sobre todo en reactores nucleares. Esta combinación de inestabilidad, escasez natural y producción artificial lo distingue de la mayoría de los demás lantánidos.
El prometio-147 emite radiación beta que puede excitar un material fosforescente y hacer que emita luz visible. Ese principio se utilizó en indicadores luminosos, paneles y relojes, como alternativa más segura al radio empleado antiguamente. Las partículas beta del prometio tienen menor capacidad de penetración, lo que permitía reducir los riesgos cuando el material estaba correctamente encapsulado. Con el tiempo, muchas de estas aplicaciones se sustituyeron por tecnologías no radiactivas.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.