El osmio (del griego osme, «olor») es un elemento químico de símbolo Os y número atómico 76. Es un metal de transición duro y quebradizo del grupo del platino que se encuentra como oligoelemento en aleaciones, sobre todo en minerales de platino. Es el elemento natural más denso, con una densidad de 22,59 g/cm³.
El osmio posee una configuración electrónica [Xe] 4f¹⁴ 5d⁶ 6s². Es el elemento químico natural más denso de la tabla periódica (22,59 g/cm³) y un metal del grupo del platino sumamente duro, quebradizo y refractario. Muestra estados de oxidación que van desde −2 hasta +8, siendo el estado +4 el más estable en disolución y el estado +8 muy conocido por su tetraóxido volátil (OsO₄). Es un metal noble muy resistente al ataque ácido a temperatura ordinaria, pero en polvo fino se oxida lentamente al aire liberando vapores tóxicos de tetraóxido de osmio de penetrante olor acre.
Os + 2 O₂ → OsO₄
A temperaturas moderadas (o en polvo fino al aire) se oxida formando tetraóxido de osmio, un sólido cristalino amarillo pálido muy volátil y sublimable.
OsO₄ + 2 C=C + 2 H₂O → cis-1,2-dioles + OsO₂
En química orgánica actúa como oxidante estereoespecífico selectivo para la dihidroxilación syn de alquenos (dioles vecinales cis).
Os + 2 Cl₂ → OsCl₄
Reacciona con cloro gaseoso por encima de 650 °C para formar tetracloruro de osmio de color rojo oscuro.
Os + 3 F₂ → OsF₆
Se combina con flúor gaseoso a 300 °C formando hexafluoruro de osmio gaseoso amarillo.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Tetraóxido de osmio | OsO₄ | Agente oxidante selectivo en síntesis orgánica (dihidroxilación syn) y fijador y colorante lipídico para microscopía electrónica de transmisión |
| Cloruro de osmio(III) | OsCl₃ | Sal precursora clave en la síntesis de complejos de coordinación organometálicos y catalizadores de hidrogenación |
| Hexafluoruro de osmio | OsF₆ | Compuesto inorgánico volátil de valencia VI utilizado en investigaciones cristalográficas y fluoración avanzada |
| Osmato de potasio dihidratado | K₂[OsO₄(OH)₂] | Sal cristalina estable que sirve como fuente práctica y segura de osmio para reacciones de catálisis asimétrica |
El osmio natural consta de siete isótopos: seis estables (¹⁸⁴Os con 0,02 %, ¹⁸⁷Os con 1,96 %, ¹⁸⁸Os con 13,24 %, ¹⁸⁹Os con 16,15 %, ¹⁹⁰Os con 26,26 % y ¹⁹²Os con 40,78 %) y un radionúclido primordial alfa emisor de semivida colosal, el osmio-186 (¹⁸⁶Os, 1,59 %, semivida de 2,0 × 10¹⁵ años). El isótopo osmio-187 es radiogénico, generado por la desintegración beta del renio-187; la relación ¹⁸⁷Os/¹⁸⁸Os es un trazador geoquímico esencial para identificar impactos de meteoritos extraterrestres y magmatismo profundo del manto.
Es uno de los metales más raros de la corteza terrestre, con una concentración promedio de solo 0,05 partes por mil millones (0,05 ppb). Aparece en estado nativo aleado con iridio en los minerales osmiridio e iridosmio en placeres fluviales, y como impureza en sulfuros de níquel y cobre de grandes complejos ígneos como el complejo de Bushveld (Sudáfrica) y Norilsk (Rusia). Su extracción es compleja: tras disolver el concentrado de metales del platino con agua regia, el osmio permanece en el residuo insoluble y se separa mediante destilación oxidativa de su tetraóxido volátil.
Fue descubierto en Londres en 1803 por el químico británico Smithson Tennant. Al disolver platino en bruto en agua regia, Tennant investigó el residuo insoluble negro que otros químicos consideraban grafito, demostrando que contenía dos metales nuevos: el osmio y el iridio. Tennant lo bautizó «osmium» a partir del término griego «osmê» (ὀσμή, olor o pestilencia), en alusión al penetrante, asfixiante y acre olor que desprendía el vapor volátil de su tetraóxido recién formado.
Por su dureza extrema y resistencia al desgaste mecánico y la corrosión, las aleaciones de osmio con iridio y rutenio se han utilizado en puntas de plumillas estilográficas de gama alta, pivotes de brújulas marinas, agujas de tocadiscos de vinilo y contactos eléctricos de instrumentos de navegación de precisión. También se investiga en aleaciones superconductoras y diodos de emisión luminosa.
El tetraóxido de osmio (OsO₄) es el reactivo universal e insustituible para teñir membranas celulares lipídicas en microscopía electrónica de transmisión (TEM), aportando gran contraste a los haces de electrones. En síntesis farmacéutica, se emplea en la dihidroxilación asimétrica de Sharpless para sintetizar fármacos quirales de alta pureza óptica.
No desempeña ningún rol biológico en los seres vivos. En forma metálica masiva es biológicamente inerte y no tóxico, pero su polvo o cualquier derivado que genere tetraóxido de osmio entraña un riesgo químico formidable.
El tetraóxido de osmio es sumamente tóxico, volátil y corrosivo. Vapores en concentraciones de apenas 10⁻⁷ g/L son capaces de oxidar y fijar los lípidos de las córneas oculares, provocando ceguera permanente, además de causar edema pulmonar grave y quemaduras dérmicas oscuras irreversibles. Debe manipularse bajo campana con guantes dobles y agentes reductores como el aceite de maíz listos para inactivarlo.
Debido a su escasez y valor económico, se recicla casi al 100 % en circuitos industriales cerrados. Sus emisiones al medio ambiente son prácticamente nulas y no se conocen bioacumulaciones en ecosistemas acuáticos.
El osmio es el elemento natural más denso que existe: un balón de fútbol de osmio pesaría más de cien kilos. Sus átomos tienen muchos protones que atraen fuertemente a los electrones hacia el núcleo, manteniéndolos muy compactos. Al unirse en una red cristalina sumamente apretada, el osmio empaqueta una masa enorme en un volumen diminuto, superando incluso al oro y al plomo.
Las rocas de la corteza continental terrestre poseen una proporción muy alta entre osmio-187 y osmio-188 debido a la desintegración del renio durante miles de millones de años. En contraste, los meteoritos extraterrestres conservan relaciones isotópicas primordiales del sistema solar muy bajas. Al analizar la delgada capa de arcilla del límite Cretácico-Paleógeno en todo el mundo, los geoquímicos hallaron una firma isotópica de osmio idéntica a la de los asteroides condríticos, confirmando el impacto de Chicxulub.
Escribir a mano sobre papel durante años produce una fricción continua que desgastaría rápidamente metales blandos como el oro o la plata. Para solucionarlo, los fabricantes colocaban en el extremo del plumín una diminuta bolita de una aleación natural de osmio e iridio. Su extrema dureza y resistencia a la corrosión de las tintas ácidas permitían escribir durante toda una vida sin perder la suavidad.
El osmio cristaliza en una red hexagonal compacta (HCP) que posee un número muy limitado de planos de deslizamiento atómico independientes a temperatura ordinaria. Además, sus enlaces interatómicos combinan enlace metálico con un marcado carácter covalente direccional debido al solapamiento de los orbitales 5d semillenos. Cuando se somete a esfuerzos de torsión o impacto mecánico, los planos atómicos no pueden deslizarse para absorber la tensión plástica, provocando la fractura frágil y quebradiza del metal.
El tetraóxido de osmio reacciona con componentes grasos de las membranas celulares y ayuda a conservar su estructura durante la preparación de muestras. Además, el osmio dispersa electrones con eficacia, por lo que las zonas tratadas aparecen con mayor contraste en el microscopio electrónico. Es una sustancia muy tóxica y volátil, así que solo debe manipularse en laboratorios preparados para ello.
En síntesis farmacéutica, transformar un doble enlace alqueno en dos grupos alcohol vecinos orientados en una única dirección espacial tridimensional es un reto mayúsculo. Karl Barry Sharpless desarrolló un sistema catalítico donde una cantidad catalítica diminuta de tetraóxido de osmio, combinada con un ligando quiral derivado de la quinina, introduce dos grupos hidroxilo en una cara específica de la molécula con pureza óptica casi del 100 %, descubrimiento galardonado con el Nobel de Química en 2001.
El tetraóxido de osmio es muy tóxico y puede desprender vapores peligrosos. Un derrame no debe tratarse como un producto doméstico ni limpiarse improvisando con aceite u otras sustancias. Hay que alejarse de la zona, evitar inhalar los vapores y avisar al personal de seguridad o a un equipo especializado. Su manipulación requiere equipo de protección y procedimientos específicos.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.