El kriptón (del griego kryptos, «lo oculto») es un elemento químico de símbolo Kr y número atómico 36. Es miembro del grupo 18 (gases nobles). Es un gas noble incoloro e inodoro que se encuentra en cantidades traza en la atmósfera y que a menudo se utiliza con otros gases raros en lámparas fluorescentes.
El kriptón es un gas noble del grupo 18 con símbolo Kr y número atómico 36. Es más raro que el argón en la atmósfera terrestre, constituyendo aproximadamente 0,0001 % del aire. Es un gas incoloro, inodoro, insípido y muy poco reactivo, aunque algunos compuestos de kriptón son conocidos bajo condiciones especializadas.
Kr + F2 -> KrF2 (condiciones especializadas)
El kriptón puede reaccionar con el flúor para formar difluoruro de kriptón (KrF2), un compuesto que requiere condiciones especializadas de presión, temperatura y catalisadores.
Kr no reacciona con otros elementos comunes
La baja reactividad del kriptón se debe a su capa de valencia completa, aunque a altas energías o con elementos muy electronegativos puede formar compuestos limitados.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Difluoruro de kriptón | KrF2 | Compuesto de kriptón más estable; usado en láseres de alta energía y como agente oxidante |
| Óxido de kriptón | KrO3 (teórico) | Compuesto hipotético; no ha sido verificado establemente |
El kriptón natural está compuesto por seis isótopos estables: el kriptón-82 (82Kr, 0,47 %), el kriptón-83 (83Kr, 11,6 ), el kriptón-84 (84Kr, 57,0 ), el kriptón-86 (86Kr, 17,3 ), el kriptón-88 (88Kr, 17,0 %) y el kriptón-80 (80Kr, 2,3 %). El kriptón-86 fue utilizado históricamente para definir el metro. Adicionalmente, existen isótopos radiactivos como el kriptón-81 con larga vida media.
El kriptón es un gas noble traza en la atmósfera terrestre, con una concentración de aproximadamente 0,0001 % (1 ppm). Aparece principalmente como subproducto de la destilación de aire líquido para obtener oxígeno y nitrógeno. También se encuentra en minerales de gas natural en cantidades ínfimas y se extrae comercialmente como subproducto de la fabricación de rayos láser de kriptón.
El kriptón fue descubierto en 1898 por William Ramsay y Morris Travers en el Reino Unido mientras estudiaban el fraccionamiento del aire líquido. Durante la evaporación de una muestra de aire a baja temperatura y presión, encontraron un gas que no se condensaba ni se evaporaba, lo que indicaba la presencia de un nuevo elemento. Lo bautizaron con la raíz del griego 'kryptos', que significa 'oculto' o 'escondido'.
El kriptón se utiliza en aplicaciones especializadas: lámparas de descarga y bombillas, láseres de gas de alta energía, y como gas de relleno en ciertas ventanas de alto rendimiento. Aunque los LED han reducido su uso en iluminación tradicional, el kriptón conserva interés en fuentes luminosas especializadas y aplicaciones de alta tecnología.
Los compuestos de kriptón son muy limitados. El difluoruro de kriptón (KrF2) es el más importante, utilizado en láseres de estado sólido de alta energía y como reactivo oxidante en química especializada.
El kriptón no es esencial para los seres vivos y no presenta toxicidad conocida. Se comporta como un asfixiante simple: en altas concentraciones, puede desplazar el oxígeno del aire y provocar hipoxia, dolor de cabeza, pérdida de conciencia o la muerte en entornos cerrados sin ventilación adecuada.
El kriptón es un gas incoloro, inodoro e insípido que puede desplazar el oxígeno. Se requiere ventilación adecuada y monitoreo de oxígeno en espacios donde se trabaja con kriptón o sus disoluciones a alta presión. El contacto con kriptón líquido puede causar quemaduras por frío. Los residuos industriales no constituyen un riesgo ambiental significativo.
El kriptón es inofensivo para el medio ambiente. Los vertidos industriales no tienen impacto químico relevante, ya que no es un gas de efecto invernadero activo y no se acumula en los ecosistemas. Su presencia natural en la atmósfera es mínima y su producción es un subproducto de la industria del aire líquido.
El kriptón puede emplearse en lámparas de descarga y en determinadas bombillas porque sus átomos emiten luz cuando son excitados eléctricamente. En algunas lámparas incandescentes, también puede utilizarse como gas de relleno para modificar la transferencia de calor desde el filamento. La composición del gas influye en la eficiencia y las condiciones de funcionamiento de la lámpara. Aunque los LED han desplazado muchas tecnologías tradicionales, el kriptón conserva interés en fuentes luminosas especializadas y aplicaciones que requieren características concretas.
Los láseres de kriptón utilizan transiciones electrónicas de átomos ionizados para generar radiación coherente. Según la transición y el diseño del equipo, pueden emitir en distintas regiones del espectro visible, incluidas longitudes de onda rojas, amarillas, verdes o azules. Esta diversidad ha permitido emplearlos en espectroscopia, investigación óptica y determinadas aplicaciones especializadas. No todos los láseres de kriptón producen los mismos colores: la emisión depende de las especies presentes en el plasma y de las transiciones electrónicas que se favorecen.
Algunos isótopos del kriptón sirven como trazadores para investigar la edad y el movimiento de masas de agua subterránea, hielo y otros materiales ambientales. El kriptón-81, por ejemplo, tiene un periodo de semidesintegración muy largo y puede ayudar a estudiar aguas extremadamente antiguas. Estas técnicas permiten investigar procesos que no se pueden reconstruir fácilmente mediante observaciones directas. Para obtener resultados fiables, los científicos necesitan medir concentraciones isotópicas muy pequeñas y considerar posibles contaminaciones durante la recogida y el análisis de las muestras.
Aunque el kriptón es poco reactivo, no es completamente incapaz de formar enlaces químicos. Se conoce, por ejemplo, el difluoruro de kriptón (KrF₂), un compuesto que requiere condiciones especializadas para su preparación y manejo. Su existencia demuestra que la baja reactividad de los gases nobles no equivale a una imposibilidad absoluta de formar compuestos. La química del kriptón es mucho más limitada que la de elementos reactivos, y sus compuestos conocidos necesitan condiciones y procedimientos específicos para estudiarse de forma controlada.
El kriptón se ha utilizado en algunas lámparas de destello capaces de producir pulsos luminosos intensos y breves. Estas fuentes permiten iluminar escenas durante intervalos muy cortos, lo que ayuda a registrar movimientos rápidos con una exposición reducida. La utilidad depende del diseño de la lámpara y de la mezcla de gases empleada. Aunque los sistemas electrónicos modernos ofrecen otras soluciones, las lámparas de descarga siguen siendo relevantes en determinados equipos científicos e industriales que necesitan destellos de alta intensidad.
El kriptón puede utilizarse como gas de relleno en cámaras de ventanas aislantes, de forma parecida al argón. Su conductividad térmica es menor que la del aire y, en determinadas geometrías, puede mejorar el aislamiento de la ventana. Resulta especialmente interesante cuando el espacio entre paneles es reducido, aunque suele tener un coste mayor que el argón. La mejora real depende de la construcción del acristalamiento, de las condiciones ambientales y de la calidad del sellado, por lo que no siempre es la opción más conveniente.
El kriptón-86 tuvo un papel histórico en la metrología: durante parte del siglo XX, una línea espectral de este isótopo se utilizó para definir el metro. La longitud se relacionaba con una cantidad determinada de longitudes de onda de la radiación emitida por una transición atómica concreta. Esta definición fue sustituida en 1983 por otra basada en la velocidad de la luz, pero el uso histórico del kriptón ilustra cómo las propiedades atómicas pueden proporcionar referencias reproducibles para las mediciones científicas.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.