El iridio es un elemento químico de símbolo Ir y número atómico 77. Es un metal de transición muy duro, quebradizo y de color blanco plateado del grupo del platino, y se considera el segundo elemento más denso (después del osmio), con una densidad de 22,56 g/cm³ según la define la cristalografía experimental de rayos X.
El iridio posee una configuración electrónica [Xe] 4f¹⁴ 5d⁷ 6s². Es el segundo elemento más denso conocido (22,56 g/cm³), prácticamente empatado con el osmio, y ostenta el récord de ser el metal con mayor resistencia a la corrosión química de toda la tabla periódica. No es atacado por ningún ácido puro ni por el agua regia a temperaturas normales o moderadas, resistiendo incluso metales fundidos y sales ácidas. Sus estados de oxidación habituales son +3 y +4, aunque en química organometálica abarca desde −3 hasta +9. Es un metal duro, quebradizo y de brillo blanco amarillento con un punto de fusión superior a 2.440 °C.
Ir + sales alcalinas fundidas → iridatos solubles
Es inerte frente a todos los ácidos líquidos, pero se disuelve mediante fusión oxidante con hidróxido de sodio y peróxido de sodio o clorato potásico a más de 600 °C.
Ir + O₂ (calor) → IrO₂
A temperaturas superiores a 600 °C en aire se oxida lentamente en superficie formando una capa oscura de dióxido de iridio; por encima de 1.100 °C el óxido se disocia de nuevo a iridio metálico.
[Ir(CO)Cl(PPh₃)₂] + H₂ ⇌ [Ir(CO)Cl(H)₂(PPh₃)₂]
El complejo de Vaska experimenta adición oxidativa reversible con hidrógeno molecular a temperatura ambiente, modelo fundamental en catálisis homogénea.
Ir + 3 F₂ → IrF₆
Reacciona con flúor gaseoso a 250 °C originando hexafluoruro de iridio amarillo volátil.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Dióxido de iridio | IrO₂ | Electrodo electrocatalítico de altísima durabilidad para la electrólisis de agua y generación de hidrógeno verde |
| Complejo de Vaska | IrCl(CO)[P(C₆H₅)₃]₂ | Compuesto organometálico histórico que fijó el concepto de adición oxidativa reversible de moléculas de gas en catálisis química |
| Cloruro de iridio(III) | IrCl₃ | Sal precursora clave para sintetizar fósforos fosforescentes de diodos OLED y catalizadores de proceso Cativa |
| Catalizador de Crabtree | [C₈H₁₂IrP(C₆H₁₁)₃(C₅H₅N)]PF₆ | Catalizador de hidrogenación extremadamente activo para alquenos impedidos estéricamente |
El iridio natural está compuesto por dos isótopos estables: el iridio-191 (¹⁹¹Ir, con 114 neutrones y 37,3 % de abundancia) y el iridio-193 (¹⁹³Ir, con 116 neutrones y 62,7 %). Entre sus radioisótopos destaca el iridio-192 (¹⁹²Ir, semivida de 73,8 días), un potente emisor gamma producido en reactores nucleares que constituye la fuente de radiación más utilizada en el mundo para la gammagrafía industrial no destructiva de soldaduras y la braquiterapia de alta tasa contra tumores.
Es uno de los elementos más escasos de la corteza terrestre, con apenas 0,001 partes por millón (unas 30 a 40 veces más raro que el oro). Como elemento fuertemente siderófilo, la gran mayoría del iridio del planeta se hundió en el núcleo metálico durante la formación de la Tierra. Sin embargo, los asteroides condríticos conservan concentraciones miles de veces superiores. En la corteza se recupera como subproducto de la minería de sulfuros de níquel y platino en Sudbury (Canadá), Norilsk (Rusia) y el complejo de Bushveld (Sudáfrica).
Fue descubierto en 1803 por el químico británico Smithson Tennant en el mismo residuo insoluble de platino en agua regia que dio origen al osmio. Al neutralizar y disolver los precipitados con álcalis y ácidos, Tennant observó una extraordinaria variedad de colores intensos en las disoluciones según el estado de oxidación del nuevo elemento (rojo oscuro, verde brillante, azul, amarillo). Fascinado por esta policromía, lo llamó «iridium» en honor a Iris, la diosa mensajera del arcoíris en la mitología griega.
Por su inercia química e inalterabilidad física, la aleación de 90 % platino y 10 % iridio fue el material elegido en 1889 para fabricar el Prototipo Internacional del Kilogramo y el Metro patrón conservados en París. Se utiliza en crisoles de iridio monocristalino para fundir óxidos refractarios y hacer crecer cristales láser de granates (YAG), en electrodos de bujías de aviación de larga duración y en puntas de electrodos de estimulación neurológica profunda.
El dióxido de iridio es el catalizador anódico más eficiente y resistente para electrolizadores PEM de generación de hidrógeno verde. Complejos de iridio ciclo-metalados proporcionan la emisión fosforescente roja y verde de altísima eficiencia cuántica en las pantallas OLED de los teléfonos inteligentes.
No tiene ningún papel biológico conocido en los seres vivos. El metal sólido masivo es completamente biocompatible e insoluble, razón por la cual se implanta con seguridad médica en electrodos cerebrales y marcapasos cardíacos sin inducir inflamación tisular.
En forma metálica es completamente inofensivo. El polvo fino de iridio es inflamable y sus sales de haluros solubles pueden ser irritantes. El mayor riesgo proviene de fuentes industriales abandonadas de iridio-192 radiológico, cuya intensa radiación gamma puede causar quemaduras por radiación aguda letales si no se confina con blindajes de plomo.
Su impacto ecológico directo es insignificante debido a su extrema escasez y al reciclaje total que impone su elevadísimo valor económico en todas sus cadenas de suministro tecnológico.
El iridio es un metal rarísimo en la superficie de la Tierra porque la mayor parte se hundió hacia el núcleo durante la formación del planeta. Sin embargo, los asteroides contienen cantidades mucho más altas. En 1980, los geólogos descubrieron una delgada capa de arcilla de hace 66 millones de años enriquecida en iridio por todo el mundo, demostrando el impacto colosal del bólido que cambió el clima terrestre.
Algunos electrolizadores separan el agua en hidrógeno y oxígeno. En el lado donde se forma oxígeno, el ambiente es muy corrosivo y muchos materiales se deterioran rápidamente. El dióxido de iridio resiste estas condiciones y ayuda a acelerar la reacción, por lo que se emplea en ciertos equipos. Su principal inconveniente es la escasez y el coste del iridio, que impulsan la búsqueda de alternativas.
El iridio-192 se obtiene bombardeando pastillas de iridio-191 con neutrones en reactores nucleares. Emite rayos gamma penetrantes con una semivida de casi setenta y cuatro días. Alojado dentro de una cápsula de tungsteno portátil, se utiliza en oleoductos remotos, astilleros navales y refinerías para radiografiar soldaduras de tuberías de acero grueso en busca de grietas o burbujas internas invisibles, sin necesidad de disponer de conexiones eléctricas ni generadores de rayos X.
El efecto Mössbauer permite que algunos núcleos emitan y absorban rayos gamma sin perder una cantidad apreciable de energía por el retroceso. Esto hace posible medir cambios muy pequeños en la energía de la radiación y obtener información sobre el entorno químico del núcleo. El fenómeno se descubrió en 1957 y se aplica en física y ciencia de materiales; ciertos isótopos de iridio pueden utilizarse en estudios de este tipo.
En el siglo XIX, los científicos necesitaban barras y cilindros patrón de referencia que midieran exactamente un metro y pesaran exactamente un kilo sin cambiar con el paso de los siglos. Eligieron una aleación de platino con un diez por ciento de iridio porque este metal añade una dureza extraordinaria, apenas se dilata con los cambios de temperatura y no se oxida jamás en el aire.
En los diodos emisores de luz orgánicos (OLED), la recombinación eléctrica genera excitones singlete (25 %) y triplete (75 %). Los emisores fluorescentes convencionales solo aprovechan los singletes, desperdiciando el resto de energía en calor. Los complejos organometálicos de iridio poseen un acoplamiento espín-órbita descomunal gracias a su núcleo pesado, lo que permite recolectar los estados triplete mediante fosforescencia rápida, alcanzando una eficiencia cuántica interna del 100 % en píxeles rojos y verdes de alta luminosidad.
Para hacer crecer monocristales de óxidos refractarios como el granate de itrio y aluminio (YAG) o tantalato de litio por el método Czochralski, el material debe fundirse a más de 2.000 °C en atmósferas que contienen oxígeno. El iridio es el único metal conocido que soporta estas temperaturas extremas sin fundirse ni disolverse en el óxido fundido, resistiendo la oxidación superficial sin contaminar la pureza cristalina de los cristales ópticos para telecomunicaciones.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.