El yodo es un elemento químico de símbolo I y número atómico 53. Su nombre proviene del griego ioeides, que significa «violeta» o «púrpura», por el color del vapor de yodo. El yodo y sus compuestos se utilizan principalmente en nutrición y, a nivel industrial, en la producción de ácido acético y ciertos polímeros.
El yodo posee siete electrones de valencia en la capa exterior ([Kr] 4d¹⁰ 5s² 5p⁵). Su estado de oxidación más frecuente y estable es −1 en los yoduros, pero por su menor electronegatividad y mayor polarizabilidad respecto a los halógenos más ligeros, muestra una rica química en estados de oxidación positivos (+1, +3, +5 y +7), formando oxoaniones como yodato (IO₃⁻) y periodato (IO₄⁻). Es un no metal sólido de brillo metálico gris violáceo que sublima fácilmente a vapor violeta. Es el halógeno estable menos reactivo y el agente oxidante más débil de su grupo, pero actúa como un excelente nucleófilo en disolventes polares.
Cl₂ + 2 KI → 2 KCl + I₂
Es desplazado fácilmente de sus sales por halógenos más electronegativos como el cloro o el bromo, liberando yodo elemental sólido o en disolución.
I₂ + I⁻ ⇌ I₃⁻
Es poco soluble en agua pura, pero se disuelve abundantemente en disoluciones acuosas de yoduro potásico formando el complejo triyoduro de color pardo oscuro (lugol).
2 Na₂S₂O₃ + I₂ → Na₂S₄O₆ + 2 NaI
Reacciona cuantitativamente con tiosulfato de sodio en la clásica valoración yodométrica, decolorándose de pardo a transparente.
I₂ + amilosa → complejo coloreado
Se inserta en la hélice de amilosa del almidón formando un complejo de transferencia de carga de color azul oscuro inconfundible.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Yoduro de potasio | KI | Suplemento en sal yodada para prevenir el bocio, protector tiroideo ante emergencias nucleares y reactivo químico |
| Povidona yodada | C₆H₉I₂NO | Complejo antiséptico y desinfectante de amplio espectro para curar heridas y preparación quirúrgica de la piel |
| Yodato de potasio | KIO₃ | Agente de yodación de sal de mesa en climas tropicales por su superior estabilidad térmica y oxidativa |
| Diyodometano | CH₂I₂ | Líquido orgánico de altísima densidad empleado en gemología para determinar densidades minerales por flotación |
El yodo natural es estrictamente monoisotópico, compuesto al 100 % por el isótopo estable yodo-127 (¹²⁷I, con 74 neutrones). Se han sintetizado más de treinta radioisótopos; entre ellos, el yodo-131 (¹³¹I, semivida de 8,02 días) es el pilar de la terapia radioisotópica contra el cáncer de tiroides e hipertiroidismo. El yodo-129 (¹²⁹I, semivida de 15,7 millones de años) es un producto de fisión nuclear de larga duración usado como trazador medioambiental y geológico.
Es un elemento relativamente raro en la litosfera (unas 0,46 ppm), pero se halla enriquecido en depósitos salinos y en la biosfera marina. No aparece libre. Sus fuentes primarias mundiales son los depósitos evaporíticos de caliche del desierto de Atacama en Chile (donde aparece como mineral lautarita, Ca(IO₃)₂, y dietzeíta), y las salmueras subterráneas asociadas a yacimientos de gas natural en Japón y Estados Unidos, donde el yodo se encuentra en forma de ion yoduro disuelto. Se extrae oxidando las salmueras con cloro o dióxido de azufre y soplando el vapor de yodo con aire.
Fue descubierto en 1811 por el químico francés Bernard Courtois mientras producía salitre para la pólvora de las guerras napoleónicas a partir de cenizas de algas marinas. Al agregar un exceso de ácido sulfúrico a los lixiviados para limpiar los recipientes de cobre, observó la aparición de densos vapores de color violeta intenso que condensaban en brillantes cristales oscuros. Joseph Louis Gay-Lussac lo caracterizó como elemento nuevo en 1813 y le dio el nombre de «iode», del griego «ioeidês» (de color violeta), debido al tono característico de su vapor.
El yodo elemental es el reactivo indispensable de las valoraciones yodométricas analíticas y de la síntesis del ácido acético mediante los procesos industriales Monsanto y Cativa (con catalizadores de rodio o iridio promovidos por yoduro de metilo). Se utiliza en lámparas halógenas de cuarzo para regenerar el filamento de wolframio, en polarizadores ópticos de pantallas LCD y en desinfección de aguas en expediciones y naves espaciales.
En medicina, los compuestos orgánicos yodados son los medios de contraste radiológico más utilizados en tomografías computarizadas (TAC) y angiografías por rayos X debido a su elevado número atómico. La povidona yodada es el antiséptico cutáneo de referencia; el yoduro potásico se universaliza en la sal yodada alimentaria; y el yoduro de plata se usa en siembra de nubes.
Es un oligoelemento estrictamente indispensable para el ser humano y los vertebrados. Forma el núcleo molecular de las hormonas tiroideas tiroxina (T₄) y triyodotironina (T₃), encargadas de regular el metabolismo basal, el crecimiento físico y el desarrollo cerebral fetal e infantil. Su déficit causa bocio endémico y cretinismo.
El yodo elemental sólido y sus vapores son irritantes y corrosivos para los ojos, la piel y las mucosas respiratorias, pudiendo causar quemaduras químicas por contacto prolongado e inflamación traqueal si se inhalan vapores concentrados. En caso de accidente nuclear, la ingesta preventiva de comprimidos de yoduro de potasio satura la glándula tiroides, impidiendo que absorba el radioisótopo volátil yodo-131.
El yodo circula de forma natural por el ciclo biogeoquímico océano-atmósfera-suelo mediante la emisión de yodometano por algas marinas microscópicas. No plantea problemas ecotóxicos salvo por el vertido accidental de radioisótopos procedentes de instalaciones nucleares.
La glándula tiroides necesita yodo para producir hormonas y no distingue entre el yodo estable y el radiactivo. Si las autoridades lo indican, tomar yoduro de potasio aporta yodo estable y reduce la absorción de yodo radiactivo por la tiroides. Así puede disminuir el riesgo de cáncer tiroideo asociado a una exposición. Sin embargo, no protege frente a otros materiales radiactivos ni frente a toda la radiación, y solo debe tomarse siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias.
El yodo absorbe los rayos X con mayor eficacia que muchos tejidos blandos del cuerpo. Por eso, los medios de contraste que contienen yodo permiten distinguir mejor los vasos sanguíneos y determinados órganos en una tomografía computarizada (TAC). Al circular por el organismo, aumentan el contraste de las imágenes y ayudan al personal médico a detectar alteraciones que podrían pasar desapercibidas. Su administración requiere valorar las posibles contraindicaciones y el estado de salud de cada paciente.
En una bombilla incandescente, parte del wolframio del filamento se evapora con el calor y puede depositarse en el cristal, oscureciéndolo. En las bombillas halógenas, una pequeña cantidad de yodo u otro halógeno participa en un ciclo químico que permite devolver parte de ese wolframio al filamento. Este proceso retrasa el deterioro y permite que la bombilla funcione a temperaturas elevadas. El resultado es una luz intensa y una vida útil generalmente mayor que la de las bombillas incandescentes convencionales.
Algunas algas pardas pueden concentrar grandes cantidades de yodo porque lo absorben del agua marina y lo almacenan en sus tejidos. Este elemento interviene en procesos químicos que ayudan a las algas a responder a determinadas condiciones ambientales, aunque sus funciones exactas varían según la especie. Esta capacidad explica por qué algunas algas, como las laminarias, pueden contener mucho más yodo que otros alimentos. También hace importante controlar su consumo, ya que un exceso de yodo puede alterar el funcionamiento de la tiroides.
La glándula tiroides necesita pequeñas cantidades de yodo para producir las hormonas que controlan nuestro metabolismo, crecimiento y desarrollo cerebral. Como los alimentos cultivados en suelos pobres en minerales carecen de este elemento, añadir una pizca de yoduro a la sal común ha sido una de las medidas de salud pública más exitosas de la historia para prevenir el bocio y problemas neurológicos infantiles.
El almidón presente en patatas, arroz o harina está formado por largas cadenas de carbohidratos enrolladas en forma de espiral o hélice. Al añadir unas gotas de disolución de yodo, las moléculas de este elemento se introducen perfectamente en el hueco interior de la hélice. Esta unión física altera el modo en que la luz interactúa con la mezcla, produciendo un color azul oscuro casi negro.
La tiroides necesita yodo para fabricar dos hormonas fundamentales: la tiroxina (T4) y la triyodotironina (T3). Estas hormonas ayudan a regular el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo del organismo. La glándula capta el yodo de la sangre y lo incorpora a una proteína que sirve de base para producir ambas hormonas. Una ingesta insuficiente puede dificultar su fabricación, mientras que consumir demasiado yodo también puede causar alteraciones tiroideas.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.