El europio es un elemento químico de símbolo Eu y número atómico 63. Recibió su nombre por el continente europeo. Es un metal moderadamente duro y plateado que se oxida fácilmente en el aire y el agua.
El europio tiene siete electrones externos ([Xe] 4f⁷ 6s²) y es el lantánido más singular: junto al +3 general presenta un +2 muy estable por su capa 4f semillena. Su electronegatividad es baja (1,20) y es el más reactivo de la serie, blando como el plomo. Sus iones Eu²⁺ (azul) y Eu³⁺ (rojo) emiten la luz que tiñe pantallas y LED.
4 Eu + 3 O₂ → 2 Eu₂O₃
Se oxida rapidísimo en aire, incluso a temperatura ambiente, cubriéndose de óxido. Debe guardarse en aceite mineral o atmósfera inerte.
2 Eu + 6 H₂O → 2 Eu(OH)₃ + 3 H₂
Es el lantánido que reacciona más vigorosamente con agua, liberando hidrógeno con efervescencia. La reacción recuerda a la del calcio.
2 Eu + 6 HCl → 2 EuCl₃ + 3 H₂
Se disuelve con facilidad en ácidos dando sales incoloras de europio(III), que bajo ultravioleta brillan en rojo intenso.
2 EuCl₃ + Zn → 2 EuCl₂ + ZnCl₂
Con reductores suaves pasa a europio(II), que precipita y permite separarlo del resto de lantánidos: el truco clásico de su purificación.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Óxido de europio | Eu₂O₃ | Fósforo rojo de pantallas y LED |
| Ortoborato de itrio dopado | YBO₃:Eu | Rojo de televisores y lámparas |
| Sulfuro de europio(II) | EuS | Material magnético y óptico |
| Cloruro de europio | EuCl₃ | Purificación y fósforos |
| Complejos beta-dicetonato | Eu(tta)₃ | Tintas de seguridad de billetes |
El europio natural combina europio-151 (¹⁵¹Eu, ~47,8 %) y europio-153 (¹⁵³Eu, ~52,2 %), ambos con 63 protones. El 151Eu es radiactivo primordial de periodo larguísimo y decae tan lentamente que se considera estable en la práctica. El 153Eu, estable, se usa como diana para producir samario-153 médico.
Es uno de los lantánidos más escasos, con unas 2 ppm, en bastnasita y monacita. Su separación aprovecha su estado +2: se reduce y precipita mientras los demás siguen en +3. Los yacimientos principales están en China y EE. UU. El metal se obtiene por electrólisis o reducción con lantano en crisoles de tantalio.
Eugène-Anatole Demarçay lo separó en 1901 por cristalización fraccionada del samario y lo llamó europio, por Europa: orgullo continental en plena carrera de las tierras raras. Su pureza se logró gracias a Urbain y Jantsch. Durante décadas fue curiosidad de laboratorio hasta que los televisores en color lo convirtieron en el rojo de cada hogar.
Como metal apenas se usa libre por su reactividad; su valor está en dopar matrices. Pequeñas cantidades en aleaciones y blancos nucleares absorben neutrones y sirven como veneno quemable en reactores.
El óxido y los ortoboratos dopados producen el rojo de LED, fluorescentes y pantallas, y el azul de algunos fósforos. Los complejos de europio tiñen las tintas de seguridad de los billetes de euro, que brillan bajo ultravioleta.
No tiene función biológica y se absorbe poco. Los fósforos en pantallas y lámparas quedan vitrificados y no suponen exposición. Solo el polvo industrial exige control como cualquier polvo mineral.
El metal puede inflamarse en aire y liberar hidrógeno con agua, por lo que se manipula en seco y bajo argón. Los compuestos de fósforos son estables en el producto final y no liberan europio con el uso.
Su minería comparte los impactos de las tierras raras, agravados por su baja ley: más roca por kilo. A cambio, cada gramo en LED ahorra energía durante años. El reciclaje de fósforos de lámparas recupera europio e itrio.
El europio es esencial en muchos fósforos que convierten la luz azul de un LED en luz blanca. Algunos compuestos de europio emiten luz roja y otros luz azul, y su combinación con otros emisores permite ajustar el tono, la temperatura de color y la reproducción cromática de la iluminación. Gracias a ello, las bombillas LED pueden ofrecer luz cálida, neutra o fría con un consumo energético bajo.
El europio metálico es reactivo: puede inflamarse en contacto con el aire y liberar hidrógeno inflamable al reaccionar con agua, por lo que su manipulación exige condiciones industriales controladas. En cambio, los compuestos de europio empleados en fósforos y dispositivos electrónicos están integrados en materiales sólidos y no representan una exposición habitual para el usuario. Los riesgos relevantes se asocian al metal puro, polvos finos o compuestos químicos específicos.
Algunos compuestos de europio tienen propiedades de fluorescencia bajo luz ultravioleta, por lo que se han utilizado en sistemas de seguridad documental. En determinados billetes y documentos, estos materiales pueden emitir colores visibles al exponerse a radiación UV, dificultando las falsificaciones. El europio no es visible a simple vista en el billete, pero sus compuestos pueden formar parte de tintas o marcas de seguridad diseñadas para responder a una fuente de luz específica.
La emisión depende del estado de oxidación y del entorno químico del europio. En algunos compuestos, el ion europio emite luz roja característica; en otros, puede producir emisiones azuladas. Esta capacidad se debe a transiciones electrónicas dentro del ion, que liberan energía en forma de luz visible al volver a un estado de menor energía. Por ello, el europio es un material muy versátil para diseñar fósforos con colores precisos.
Los compuestos de europio se emplean como fósforos rojos en pantallas, televisores y dispositivos de visualización. Al recibir energía, estos materiales emiten luz roja intensa y estable, un componente necesario para reproducir colores realistas. Aunque las tecnologías de pantalla han evolucionado, el europio sigue siendo relevante en fósforos y materiales luminiscentes especializados. Su papel es convertir energía invisible o de otra longitud de onda en luz visible de color concreto.
El europio pertenece a las tierras raras porque comparte origen geológico, propiedades químicas y métodos de obtención con otros lantánidos. No es necesariamente escaso en términos absolutos, pero aparece en concentraciones bajas dentro de minerales como bastnasita y monacita, mezclado con elementos muy parecidos. Separarlo requiere procesos de purificación sofisticados. Esa dificultad de extracción y separación, más que su abundancia total, explica su valor estratégico.
El europio se obtiene de minerales de tierras raras, principalmente bastnasita y monacita, donde aparece junto a lantano, cerio, neodimio y otros lantánidos. Tras el tratamiento químico del mineral, se aplican técnicas de extracción con disolventes e intercambio iónico para aislarlo con alta pureza. Después puede transformarse en óxido de europio, la forma más habitual para fabricar fósforos y materiales luminiscentes.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.