El dubnio es un elemento químico de símbolo Db y número atómico 105, llamado así por la ciudad rusa de Dubná. Es un elemento sintético (que puede crearse en un laboratorio pero no se encuentra en la naturaleza) y radiactivo; su isótopo más estable conocido es el dubnio-268, con una vida media de aproximadamente 28 horas.
El dubnio es un elemento transactínido superpesado con símbolo Db y número atómico 105, situado en el grupo 5 de la tabla periódica bajo el tántalo. Su configuración electrónica calculada es [Rn] 5f¹⁴ 6d³ 7s². Presenta el estado de oxidación característico de +5 (Db⁵⁺), formando haluros volátiles y oxocomplejos muy estables. Debido a los intensos efectos relativistas sobre sus orbitales 7s y 6d, los modelos teóricos y los ensayos átomo a átomo revelan que sus propiedades químicas divergen sutilmente de las del niobio y tántalo, aproximándose en ciertos aspectos de hidrólisis y extracción con disolventes al protactinio.
Db + 5 HCl → DbCl₅ + 5/2 H₂ (predicho)
Forma pentacloruro de dubnio volátil al reaccionar con agentes clorantes en fase gaseosa en sistemas termocromatográficos.
DbCl₅ + H₂O → DbOCl₃ + 2 HCl
En presencia de trazas de humedad o vapor de agua forma oxicloruro de dubnio, análogo al oxicloruro de niobio.
Db⁵⁺ + 6 HF → [DbF₆]⁻ + H⁺
En disoluciones acuosas de ácido fluorhídrico genera complejos aniónicos hexafluoruro y heptafluoruro en resinas de intercambio iónico.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Pentacloruro de dubnio | DbCl₅ | Haluro volátil gaseoso caracterizado en experimentos de adsorción para determinar su entalpía de sublimación |
| Oxicloruro de dubnio | DbOCl₃ | Compuesto oxihalogenado observado en termocromatografía de gases acoplada a separadores nucleares en línea |
| Hexafluorodubniato de potasio | K[DbF₆] | Complejo aniónico de dubnio en fase acuosa estudiado para comparar su afinidad iónica frente al tántalo y niobio |
Todos los isótopos conocidos del dubnio son radiactivos y producidos por síntesis nuclear. Se conocen trece isótopos con masas entre 255 y 270. Destaca especialmente el dubnio-268 (²⁶⁸Db), que posee una semivida extraordinariamente prolongada para un transactínido de aproximadamente 28 a 30 horas, decayendo por fisión espontánea o captura electrónica. Otros isótopos cruciales en investigaciones químicas son el dubnio-262 (²⁶²Db, semivida de 34 segundos) y el dubnio-263 (²⁶³Db, semivida de 27 segundos).
Es un elemento artificial sin presencia natural en la Tierra. Su síntesis se lleva a cabo en aceleradores de iones pesados bombardeando blancos de americio-243 con iones de neón-22 o mediante el bombardeo de berkelio-249 con núcleos de oxígeno-18. Asimismo, el dubnio-268 se genera de manera natural en los laboratorios como producto terminal de las cadenas de desintegración alfa sucesivas de elementos superpesados como el moscovio y el nihonio.
El elemento 105 fue producido por primera vez en 1968 en el Instituto de Dubna (Rusia) bajo la dirección de Gueorgui Fliórov, y confirmado en 1970 por el equipo de Albert Ghiorso en el Laboratorio Lawrence Berkeley (EE.UU.). El equipo soviético propuso bautizarlo «nielsbohrio» (Ns) en honor a Niels Bohr, mientras que el equipo estadounidense propuso «hahnio» (Ha) en honor al descubridor de la fisión nuclear Otto Hahn. En 1997, la IUPAC zanjó la disputa asignando oficialmente el nombre «dubnio» en honor a la ciudad científica rusa de Dubna.
No tiene aplicaciones comerciales, industriales ni tecnológicas. Se utiliza exclusivamente en física nuclear teórica y experimental para comprender la estructura de capas nucleares de neutrones y en química radioanalítica de átomos individuales para desentrañar cómo los efectos relativistas modifican la periodicidad de los metales del grupo 5.
Los compuestos halogenados de dubnio se sintetizan únicamente como especies químicas transitorias en fase de vapor para experimentos de cromatografía de gases y extracción líquido-líquido automatizada.
No posee ningún papel fisiológico en la naturaleza. Ningún organismo vivo entra en contacto con él dado que se produce átomo a átomo en instalaciones científicas altamente blindadas.
El riesgo radiológico directo se limita a las inmediaciones del ciclotrón y a los blancos de actínidos transuránicos pesados utilizados para su producción.
No genera contaminación ambiental ni residuos ecológicos debido a que sus átomos se producen en cantidades nanoscópicas que decaen por completo en poco tiempo.
La mayoría de los núclidos superpesados se desintegran en fracciones de segundo. Sin embargo, el dubnio-268 contiene ciento sesenta y tres neutrones, aproximándose a la capa de nucleones mágicos deformados N=162. Esta simetría cuántica nuclear estabiliza fuertemente el núcleo frente a la fisión espontánea, extendiendo su semivida hasta casi treinta horas. Su prolongada supervivencia lo convierte en el núclido idóneo para experimentos químicos complejos de disolución y separación acuosa.
Cuando se forma un átomo de dubnio en un acelerador, hay que llevarlo rápidamente hasta el aparato de medición antes de que se desintegre. Para ello, una corriente de gas puede arrastrar los átomos hasta la zona de análisis. Allí se estudia su comportamiento químico o se registra su desintegración radiactiva. El sistema debe funcionar con rapidez porque solo se producen cantidades minúsculas.
Los cálculos de química cuántica relativista predecían que el pentacloruro de dubnio (DbCl₅) sería considerablemente menos volátil que el pentacloruro de tántalo o niobio debido a la contracción del orbital 7s y la mayor polarizabilidad del átomo pesado. Experimentos de termocromatografía en columnas de cuarzo confirmaron que el cloruro de dubnio se condensa a temperaturas más altas que sus homólogos más ligeros, validando que los efectos relativistas modifican las fuerzas intermoleculares de enlace.
Para producir dubnio se necesita un acelerador que dirija núcleos atómicos contra un blanco de otro elemento. Si los núcleos llegan a fusionarse, puede formarse un núcleo de dubnio, pero la probabilidad es muy baja. Los experimentos requieren haces intensos, blancos preparados con precisión y detectores sensibles que identifiquen las desintegraciones posteriores. Incluso en instalaciones especializadas, solo se obtienen cantidades minúsculas.
Según la regla habitual de la tabla periódica, un elemento debería parecerse más al elemento situado justo encima de él (el tántalo). Sin embargo, en los primeros experimentos químicos con átomos individuales de dubnio en disolución, se descubrió que sus iones se comportaban de forma más parecida al niobio. La atracción relativista de su enorme núcleo cambia la posición de sus electrones exteriores, modificando sus preferencias químicas.
El sistema automatizado SISAK recoge el átomo de dubnio expulsado del acelerador y lo disuelve en una corriente continua de ácido acuoso. En microcentrífugas líquidas de alta velocidad, la fase acuosa se mezcla íntimamente durante un segundo con un disolvente orgánico inmiscible que contiene agentes extractantes como aminas o éteres corona. Separando las dos fases a velocidad supersónica, los detectores de centelleo líquido determinan en cuál de las dos fases migró el átomo individual de dubnio.
Cuando se sintetizan elementos superpesados impares como el moscovio-288 (115) o el nihonio-284 (113) en colisiones con calcio-48, estos núcleos pierden partículas alfa de forma sucesiva en una cascada de desintegración en cadena. Tras cuatro o cinco emisiones alfa consecutivas, la cadena se detiene en el dubnio-268, que tiene una semivida de más de un día. La identificación inequívoca del dubnio-268 y su fisión final demuestra la creación de los elementos progenitores.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.