El carbono (del latín carbo, «carbón») es un elemento químico de símbolo C y número atómico 6. En la tabla periódica es el primero (fila 2) de los seis elementos de la columna (grupo) 14, que tienen en común la composición de su capa electrónica exterior. Es no metálico y tetravalente, con cuatro electrones disponibles para formar enlaces químicos covalentes.
El carbono posee cuatro electrones de valencia ([He] 2s² 2p²) y una electronegatividad intermedia (2,55), por lo que puede compartir, ceder o captar electrones según el compañero. Su singularidad es la concatenación: forma cadenas y anillos consigo mismo mediante enlaces simples, dobles y triples, dando millones de compuestos. Presenta estados −4, +2 y +4: el +4 domina con oxígeno y halógenos, el −4 en carburos y metano, y el +2 en el monóxido de carbono.
C + O₂ → CO₂
En exceso de oxígeno arde por completo dando dióxido de carbono. Es la combustión que libera la energía de los combustibles fósiles y la biomasa, base histórica de la energía humana.
2 C + O₂ → 2 CO
Con oxígeno limitado forma monóxido de carbono, un gas tóxico y buen reductor. En el alto horno reduce el mineral de hierro; en la industria alimenta la síntesis de metanol y combustibles.
C + 2 H₂ → CH₄
Con hidrógeno, a alta temperatura y con catalizador, forma metano. Es la reacción inversa del reformado: ilustra el equilibrio entre el carbono elemental y los hidrocarburos.
C + H₂O → CO + H₂
El carbón al rojo reacciona con vapor de agua dando gas de síntesis (CO + H₂), materia prima de amoníaco, metanol y combustibles sintéticos. Es la clásica reacción del gasógeno.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Dióxido de carbono | CO₂ | Fotosíntesis y respiración; bebidas, extintores y efecto invernadero |
| Metano | CH₄ | Gas natural; combustible doméstico y materia prima química |
| Carbonato de calcio | CaCO₃ | Caliza, mármol; cemento, vidrio y corrector de acidez |
| Monóxido de carbono | CO | Reductor siderúrgico; síntesis de metanol y ácido acético |
| Carburo de silicio | SiC | Abrasivo y cerámica de altas prestaciones electrónicas |
El carbono natural combina el carbono-12 (¹²C), con seis neutrones y un 98,9 %, y el carbono-13 (¹³C), con siete neutrones y un 1,1 %. El ¹²C define la unidad de masa atómica. El carbono-14 (¹⁴C), con ocho neutrones, es radiactivo (periodo de 5.730 años), se forma en la atmósfera y data restos orgánicos de hasta 50.000 años.
Es el cuarto elemento del universo pero escaso en la corteza (unas 200 ppm), concentrado en carbonatos, combustibles fósiles, CO₂ atmosférico y la biomasa. Sus formas nativas son el grafito y el diamante. Se obtiene por minería (carbón, grafito, diamante) y de la atmósfera y la biomasa para la química orgánica; el grafito sintético y los nanotubos se fabrican a alta temperatura.
Conocido desde la prehistoria como carbón, hollín y diamante, Lavoisier demostró en 1789 que el diamante es carbono puro al quemarlo y obtener CO₂. Berzelius fijó su símbolo C y Davy confirmó su naturaleza elemental. En 1860 Kekulé y Couper fundaron la química orgánica sobre sus cuatro enlaces, y en 1985 se descubrieron los fullerenos, con Nobel en 1996.
Como grafito forma electrodos, lubricantes, moderadores nucleares y baterías; como diamante, abrasivos, brocas y joyería; y en fibras de carbono, materiales ultraligeros para aviación y deporte. El negro de humo refuerza neumáticos y tintas.
Los hidrocarburos son combustibles y materia prima de plásticos, fármacos y fertilizantes; el CO₂ alimenta invernaderos y extintores; los carbonatos dan cemento, vidrio y papel; el carburo de silicio sirve en electrónica de potencia.
Es el esqueleto de la vida: todas las biomoléculas (proteínas, ADN, glúcidos, lípidos) son cadenas de carbono. El CO₂ regula la respiración y el pH sanguíneo a través del bicarbonato.
El CO es letal porque bloquea la hemoglobina con 200 veces más afinidad que el oxígeno; el CO₂ asfixia en espacios cerrados; el polvo de carbón causa neumoconiosis. El diamante y el grafito son inocuos.
El ciclo del carbono sostiene el clima: quemar combustibles fósiles eleva el CO₂ atmosférico (de 280 a 420 ppm desde 1750) y acidifica los océanos. La deforestación y el metano ganadero agravan el calentamiento; capturar CO₂ y descarbonizar son los retos centrales.
El diamante y el grafito son alótropos del carbono: están formados por el mismo elemento, pero sus átomos se ordenan de manera distinta. En el diamante, cada átomo se une a cuatro vecinos en una red tridimensional muy rígida, lo que produce extrema dureza y aislamiento eléctrico. En el grafito, los átomos forman capas que pueden deslizarse, por lo que es blando, lubricante y conductor. La estructura, no solo la composición, determina sus propiedades.
El carbono no es bueno ni malo por sí mismo: es la base de la vida y forma parte del CO2, de los combustibles fósiles y de todos los organismos vivos. El problema ambiental surge cuando se liberan grandes cantidades de carbono almacenado durante millones de años en petróleo, carbón o gas natural, aumentando los gases de efecto invernadero. El ciclo natural del carbono incluye la fotosíntesis, la respiración y la descomposición; la actividad humana ha alterado su equilibrio.
Sí. El grafito conduce la electricidad porque sus electrones pueden moverse con relativa facilidad dentro de sus capas de átomos de carbono. Esta propiedad, junto con su estabilidad térmica, lo hace útil en electrodos, baterías, escobillas de motores y componentes eléctricos. El diamante, en cambio, es un aislante eléctrico en condiciones normales porque sus electrones están fuertemente enlazados en una red tridimensional. Ambos son carbono puro, pero su disposición atómica produce comportamientos eléctricos opuestos.
En teoría, el grafito puede transformarse en diamante, pero requiere condiciones de presión y temperatura muy elevadas, similares a las del interior terrestre, o procesos industriales controlados. No ocurre de forma espontánea a temperatura ambiente porque la transformación necesita superar una barrera energética importante. Existen métodos de síntesis de diamante, como alta presión y alta temperatura o deposición química de vapor, que producen diamantes para herramientas industriales, óptica y, en algunos casos, joyería.
La huella de carbono es la cantidad total de gases de efecto invernadero emitidos directa o indirectamente por una persona, empresa, producto o actividad, expresada normalmente en toneladas de dióxido de carbono equivalente. Incluye, por ejemplo, el consumo de energía, el transporte, la fabricación de bienes y la gestión de residuos. Reducirla implica mejorar la eficiencia energética, usar transporte más limpio, consumir de forma más responsable y recurrir a energías renovables. No debe confundirse con el elemento carbono en sí.
El carbón activado es una forma de carbono con una superficie interna extremadamente porosa, capaz de adsorber moléculas. Se utiliza en filtros de agua y aire, mascarillas, sistemas de purificación, tratamiento de efluentes y algunos productos farmacéuticos. Su eficacia depende del tipo de contaminante, del tiempo de contacto y del diseño del filtro. No elimina todos los contaminantes por igual y debe reemplazarse periódicamente, ya que una vez saturado pierde capacidad de retención.
El grafeno es una sola capa de átomos de carbono dispuestos en una red hexagonal bidimensional; el grafito está formado por muchas de esas capas apiladas. Por eso el grafeno es extremadamente delgado, ligero, flexible y un excelente conductor eléctrico y térmico. Se investiga para pantallas, baterías, sensores, materiales compuestos y electrónica avanzada. Aunque procede del grafito —de hecho, puede obtenerse separando sus capas—, sus propiedades y aplicaciones potenciales son muy distintas.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.