El oro es un elemento químico de símbolo Au (del latín aurum) y número atómico 79. En su forma más pura es un metal brillante, ligeramente rojizo, denso, blando, maleable y dúctil. Químicamente, el oro es un metal de transición y un elemento del grupo 11.
El oro posee una configuración electrónica anómala ([Xe] 4f¹⁴ 5d¹⁰ 6s¹). Es el metal más noble, inerte y resistente a la oxidación de toda la tabla periódica. Sus estados de oxidación más comunes son +1 (auroso) y +3 (áurico). Debido a los intensos efectos relativistas cuánticos que contraen el orbital 6s y desapantallan los orbitales 5d, el oro absorbe fotones en la franja azul del espectro visible, confiriéndole su inconfundible y exclusivo color amarillo dorado brillante. No reacciona con el oxígeno, el agua ni ácidos puros, pero se disuelve en agua regia formando ácido cloroáurico y en disoluciones de cianuro alcalino aireadas.
Au + HNO₃ + 4 HCl → H[AuCl₄] + NO + 2 H₂O
Se disuelve en agua regia mediante la acción combinada del ácido nítrico oxidante y el ácido clorhídrico complejante, formando ácido tetracloroáurico soluble de tono amarillo dorado.
4 Au + 8 NaCN + O₂ + 2 H₂O → 4 Na[Au(CN)₂] + 4 NaOH
Reacción de Elsner; el oro finamente molido se disuelve en disoluciones diluidas de cianuro de sodio con aireación constante para formar el complejo soluble dicianoaurato.
2 Au + 3 Cl₂ → 2 AuCl₃
Reacciona con cloro gaseoso seco a unos 150-200 °C formando cloruro de oro(III) de color rojo rubí.
2 H[AuCl₄] + 3 H₂O₂ → 2 Au (coloidal) + 8 HCl + 3 O₂
Reducción suave de sales áuricas con citrato o peróxido para sintetizar suspensiones estables de nanopartículas de oro de color rojo intenso.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Ácido tetracloroáurico | HAuCl₄·4H₂O | Precursor fundamental para baños de dorador electrolítico, síntesis de nanopartículas de oro y catalizadores químicos |
| Dicianoaurato de potasio | K[Au(CN)₂] | Sal de coordinación empleada masivamente en la industria de la galvanoplastia para recubrimientos de oro sobre contactos electrónicos |
| Cloruro de oro(III) | AuCl₃ | Sólido rojo utilizado como catalizador homogéneo en síntesis orgánica fina para reacciones de ciclación de alquinos |
| Aurotiomalato de sodio | C₄H₄AuNa₂O₄S | Fármaco antirreumático inyectable (crisoterapia) utilizado históricamente para reducir la inflamación articular en artritis reumatoide |
El oro natural es rigurosamente monoisotópico, compuesto al 100 % por el isótopo estable oro-197 (¹⁹⁷Au, con 118 neutrones). Entre sus más de treinta radioisótopos sintéticos destaca el oro-198 (¹⁹⁸Au, semivida de 2,69 días), que emite radiación beta y gamma y se ha utilizado como radioisótopo terapéutico en braquiterapia para el tratamiento localizado de cáncer de próstata y tumores de cuello.
Es un elemento escaso en la corteza terrestre (unas 0,004 ppm o 4 ppb). Debido a su inercia química, es el metal nativo por excelencia, hallándose libre en vetas de cuarzo hidrotermal y en depósitos aluviales de grava fluvial en forma de polvo, chispas y pepitas. También se encuentra en telururos como la calaverita (AuTe₂) y la silvanita. Los mayores países productores son China, Australia, Rusia, Estados Unidos y Canadá. Su extracción a gran escala se realiza mayoritariamente por cianuración del oro sobre pilas de mineral o adsorción en carbón activado (CIL/CIP).
Es el metal conocido por la humanidad desde tiempos más remotos (más de 6.000 años de antigüedad en necrópolis como la de Varna en Bulgaria). Su inalterabilidad, brillo solar y facilidad para forjarse sin fundición lo convirtieron en símbolo universal de divinidad, poder y riqueza en el Antiguo Egipto, Mesopotamia y las civilizaciones precolombinas. Su símbolo químico Au proviene del vocablo latino «aurum» (brillo de la aurora, resplandeciente), mientras que su nombre en español procede del latín vulgar derivado de la misma raíz.
Es el metal más maleable y dúctil que existe: una sola onza (31,1 gramos) puede estirarse en un hilo de más de 80 kilómetros de longitud o batirse en láminas de pan de oro de apenas 100 nanómetros de espesor. Más del 40 % se destina a reservas monetarias de bancos centrales y lingotes de inversión, y casi el 50 % a joyería. En microelectrónica es el metal de los microcables de conexión («bonding wires») y contactos de placas base por su nula corrosión; y en astronáutica recubre visores de cascos espaciales y espejos del telescopio James Webb para reflejar radiación infrarroja.
Las nanopartículas de oro funcionalizadas son esenciales en tiras de diagnóstico médico rápido (como los test de embarazo y antígenos COVID-19 por flujo lateral); los complejos aurotiolados se emplean en medicina contra la artritis; y catalizadores de oro sobre óxido de titanio oxidan monóxido de carbono a temperatura ambiente.
El oro no tiene función biológica conocida. El metal puro es completamente inerte y no tóxico, motivo por el cual se utiliza sin riesgos en odontología restauradora (coronas de oro) y en gastronomía de lujo como aditivo alimentario inocuo (E-175).
En forma metálica es totalmente seguro. Las sales solubles de oro pueden provocar dermatitis alérgica por contacto, nefritis o trastornos hepáticos si se administran prolongadamente en crisoterapia médica.
El principal impacto medioambiental del oro radica en sus técnicas de extracción: el uso de mercurio en la minería artesanal genera una grave contaminación de ríos amazónicos y marinos, mientras que la lixiviación industrial a cielo abierto requiere una gestión estricta de presas de relaves de cianuro para impedir filtraciones a los acuíferos.
El color dorado del oro es una consecuencia directa de la velocidad de sus electrones. Al tener un núcleo muy pesado con setenta y nueve protones, los electrones más internos giran a velocidades cercanas a la de la luz. Este fenómeno relativista modifica la energía de sus orbitales, haciendo que el metal absorba luz azul y refleje con intensidad las tonalidades amarillas y rojas que vemos.
En algunas pruebas rápidas se utilizan nanopartículas de oro porque producen un color visible y pueden unirse a moléculas que reconocen una sustancia concreta, como un antígeno o una hormona. Si la muestra contiene lo que busca la prueba, las partículas se acumulan en una zona y aparece una línea coloreada. El oro no detecta por sí solo la enfermedad: la precisión depende del diseño del test y de cómo se realice.
Los alquimistas medievales creían que una disolución bebible de oro puro otorgaría inmortalidad y curaría todas las enfermedades. Aunque el oro elemental ingerido es inerte, en el siglo XX la medicina desarrolló complejos solubles de oro tiolato (como aurotioglucosa o auranofina) para tratar la artritis reumatoide severa. Estos fármacos suprimen la actividad inflamatoria de los macrófagos y enzimas lisosomales en las articulaciones, constituyendo la base de la terapia antirreumática denominada crisoterapia.
El agua marina contiene oro en disolución acuosa a una concentración infinitesimal de aproximadamente trece partes por billón (0,00001 miligramos por tonelada de agua). Aunque la inmensidad de los océanos suma en total unos veinte millones de toneladas de oro diluido, procesar millones de litros de agua marina para aislar una mota microscópica de metal costaría miles de veces más energía y dinero que el valor de mercado del oro obtenido, resultando económicamente inviable.
El telescopio espacial James Webb observa el universo profundo principalmente en el espectro infrarrojo térmico para captar la luz estirada por la expansión cósmica procedente de las primeras galaxias. El oro es el mejor reflector conocido de radiación infrarroja, alcanzando una reflectividad superior al 98 % entre 0,6 y 28 micrómetros. Cada uno de sus dieciocho espejos de berilio lleva una capa microscópica de oro de apenas cien nanómetros, sellada con sílice transparente para evitar rayaduras.
El oro es el metal más maleable que existe. Los artesanos pueden martillear una pequeña pepita hasta convertirla en láminas de pan de oro tan finas que miden apenas una diezmilésima de milímetro de grosor (unos cuatrocientos átomos de espesor). A ese nivel de finura, el oro se vuelve translúcido y deja pasar una suave luz verdosa, siendo ideal para dorar altares y cúpulas con poquísimo peso.
En el experimento de Rutherford, partículas alfa se dirigieron contra una lámina muy fina de oro. La mayoría atravesó la lámina, pero unas pocas se desviaron mucho, lo que reveló que casi toda la masa y la carga positiva del átomo están concentradas en un núcleo diminuto. El oro podía convertirse en láminas extremadamente finas, lo que permitía estudiar el paso de las partículas. El experimento cambió el modelo del átomo.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.