El argón es un elemento químico de símbolo Ar y número atómico 18. Pertenece al grupo 18 de la tabla periódica y es un gas noble. Es el tercer gas más común en la atmósfera terrestre, con un 0,934 % (9340 ppmv), más del doble que el siguiente gas atmosférico más común, el vapor de agua, y 23 veces más abundante que el siguiente gas atmosférico no condensable, el dióxido de carbono.
El argón es un gas noble del grupo 18 con símbolo Ar y número atómico 18. Es el tercer gas más abundante en la atmósfera terrestre (alrededor del 0,93 %). Es inocuo, incoloro, insípido y extremadamente poco reactivo. Presenta un estado de oxidación de 0 y no forma compuestos estables con otros elementos.
Ar -> ninguna reacción
El argón es un gas nobles inerte: no reacciona con otros elementos ni compuestos bajo condiciones normales.
Ar no se parte por reacciones químicas
Su capa de valencia está completa (2s² 2p⁶), lo que le confiere máxima estabilidad y muy poca tendencia a ganar o perder electrones.
| Compuesto | Fórmula | Uso o importancia |
|---|---|---|
| Difluoruro de argón | ArF₂ | Compuesto excitado usado en láseres de descarga; no es un compuesto estable en condiciones normales |
| Ión argón (ArF⁺) | ArF⁺ | Radical iónico intermedio en procesos de plasma y láser |
El argón natural está compuesto por tres isótopos estables: el argón-40 (40Ar, 99,6 % aprox.), el argón-38 (38Ar, 0,06 %) y el argón-36 (36Ar, 0,34 %). El argón-40 se forma por desintegración del potasio-40 (40K) y es la base del método de datación potasio-argón en geología.
El argón constituye aproximadamente el 0,93 % de la atmósfera terrestre por volumen, lo que lo convierte en el tercer gas más abundante. Aparece principalmente como subproducto de la refinación del aire líquido mediante destilación fraccionada. También se encuentra en minas de gas natural en pequeñas cantidades.
El argón fue descubierto en 1894 por Lord Rayleigh y Sir William Ramsay en el Reino Unido. Lo identificaron analizando la diferencia entre la densidad del nitrógeno obtenido de la liquidez y el nitrógeno de la atmósfera. Lo aisló mediante la retirada de oxígeno y dióxido de carbono del aire y la absorción de óxido nítrico. Fue el primer gas noble descubierto y lo bautizaron con la raíz del griego 'argos', que significa 'inactivo' o 'dormido'.
El argón se utiliza principalmente en aplicaciones industriales y científicas: como atmósfera protectora en soldaduras (TIG, MIG), en láseres de gas, en la conservación de documentos históricos, como relleno en ventanas de doble acristalamiento, y en detectores de partículas en física nuclear.
Los compuestos de argón son escasos y se forman solo bajo condiciones especializadas. El difluoruro de argón (ArF₂) se emplea en láseres de la región ultravioleta, e intermedio de plasma en algunos procesos industriales de semiconductor y láser.
El argón no es esencial para los seres vivos y no presenta toxicidad conocida. En altas concentraciones, puede actuar como asfixiante al desplazar el oxígeno del aire, provocando dificultad respiratoria, pérdida de conciencia o incluso la muerte en entornos cerrados sin ventilación adecuada.
El argón es un gas incoloro e inodoro que puede desplazar el oxígeno en espacios cerrados. Se requiere ventilación adecuada y monitoreo de oxígeno en áreas donde se trabaja con argón líquido o en altas presiones. El contacto con argón líquido puede causar quemaduras por frío (críosis). Los residuos industriales de argón deben tratarse siguiendo las normas de seguridad.
El argón es inofensivo para el medio ambiente en sus formas naturales. Sus vertidos industriales no causan contaminación química, pero la producción de argón mediante destilación de aire utiliza energía, por lo que su huella de carbono depende de la fuente energética. Como gas noble, no se degrada ni se acumula en el ecosistema.
El argón crea una atmósfera protectora alrededor del metal durante determinados procesos de soldadura. Al desplazar el aire de la zona de trabajo, reduce el contacto del metal caliente con el oxígeno y otros componentes que podrían provocar oxidación o alterar la calidad de la unión. Por eso se utiliza especialmente en técnicas como TIG y MIG, aunque la mezcla gaseosa adecuada depende del metal y del procedimiento empleado. Su estabilidad química permite trabajar con materiales sensibles a la contaminación.
El argón puede utilizarse para crear atmósferas protectoras alrededor de materiales sensibles a determinadas reacciones químicas. Al reducir la presencia de oxígeno, ayuda a limitar algunos procesos de oxidación que pueden deteriorar metales, componentes históricos u objetos especialmente delicados. Su utilidad depende de las características del material y de las condiciones de conservación, ya que no evita todos los mecanismos de degradación. En aplicaciones especializadas, una atmósfera controlada permite mantener las piezas en condiciones más estables durante su almacenamiento o tratamiento.
En geocronología, el sistema potasio-argón aprovecha que el isótopo radiactivo potasio-40 se transforma, mediante distintas vías de desintegración, en otros núcleos, incluido el argón-40. Cuando una roca se enfría y comienza a retener el argón, la cantidad acumulada puede proporcionar información sobre el tiempo transcurrido desde ese cierre isotópico. Las mediciones deben considerar posibles pérdidas o incorporaciones posteriores de argón. Esta técnica, junto con variantes como la datación argón-argón, permite investigar procesos geológicos y la cronología de materiales volcánicos.
El argón se emplea en detectores de partículas y experimentos de física nuclear porque puede registrar el paso de radiación ionizante. En los detectores de argón líquido, las partículas que atraviesan el material producen ionización y, en determinadas condiciones, destellos de luz que pueden medirse. Estas señales ayudan a reconstruir la energía y la trayectoria de las partículas incidentes. Su utilización exige sistemas especializados para mantener el argón en estado líquido y recoger señales muy débiles, lo que permite estudiar fenómenos físicos difíciles de observar directamente.
El plasma de argón es un gas energizado en el que una parte de los átomos se ha ionizado, produciendo electrones libres e iones. Puede generarse aplicando suficiente energía mediante una descarga eléctrica o un campo electromagnético. En este estado, el argón puede conducir electricidad y alcanzar temperaturas elevadas, por lo que resulta útil en procesos industriales y experimentales. Sus propiedades dependen de la presión, la potencia aplicada y el grado de ionización, lo que permite adaptar el plasma a diferentes aplicaciones.
El argón puede formar parte de láseres de gas en los que una descarga eléctrica excite sus átomos o iones. En los conocidos láseres de ion argón, determinadas transiciones electrónicas producen radiación visible, especialmente en regiones azules y verdes del espectro. Estos equipos se han utilizado en investigación, espectroscopia y aplicaciones médicas especializadas. Su funcionamiento requiere sistemas de alimentación y refrigeración adecuados, por lo que en muchas aplicaciones han sido sustituidos por tecnologías láser más compactas y eficientes.
En algunas ventanas de doble o triple acristalamiento, el espacio entre los paneles se rellena con argón para reducir la transferencia de calor. Su conductividad térmica es menor que la del aire en condiciones comparables, lo que puede mejorar el aislamiento de la ventana. El resultado depende también de la anchura de la cámara, de los recubrimientos del vidrio y de la calidad del sellado. Por ello, el argón contribuye a la eficiencia energética, pero no determina por sí solo el rendimiento térmico de toda la ventana.
Principales fuentes consultadas: PubChem, Royal Society of Chemistry, NIST, IUPAC. Última revisión: noviembre de 2026.